Cuando trabajas con perros grandes en una mesa de grooming, es esencial priorizar tanto su seguridad como la tuya. Aunque estos animales suelen ser dóciles, su tamaño y peso requieren técnicas adecuadas para evitar lesiones o estrés innecesario.
- Mantén la Calma y Genera Confianza Antes de mover al perro, asegúrate de que esté tranquilo. Utiliza un tono de voz suave y acarícialo para generar confianza. Recuerda que tu seguridad comienza con un perro relajado y confiado.
- Utiliza una Mesa con Elevador Siempre que sea posible, opta por una mesa de grooming ajustable con un elevador hidráulico o eléctrico. Esto reducirá el esfuerzo físico al mover al perro desde la altura de la mesa hasta el suelo.
- Aplica Técnicas de Sujeción Correctas Usa un arnés o correa de seguridad, pero nunca tires con fuerza. Ayuda al perro a entender que es hora de bajarse con comandos suaves como “baja” o “listo”. Una combinación de palabras familiares y estímulos positivos será clave.
- Protege su Cuerpo (y el Tuyo) Al ayudar a bajar al perro, coloca una mano firme pero gentil en su pecho o torso para darle soporte. Si es necesario, usa ambas manos para distribuir el peso y controlar el movimiento. Evita levantarlo completamente si es demasiado pesado para ti.
- Premia el Buen Comportamiento Refuerza la experiencia con elogios, caricias o un pequeño premio. Esto ayuda a que el perro asocie la acción con algo positivo, haciéndolo más cooperativo en futuras sesiones.
- Invierte en Rampas o Escaleras Si trabajas frecuentemente con perros grandes, considera adquirir una rampa o escalera diseñada para grooming. Esto no solo facilita el proceso, sino que reduce el riesgo de accidentes para ambos.
Conclusión Bajar a un perro grande de la mesa de grooming es más que una tarea física; es una oportunidad para fortalecer tu conexión con él a través de confianza y paciencia. Siguiendo estas pautas, puedes garantizar una experiencia segura y fluida para ambos.





